Si hay algo que deteste en esta vida, es depender de la gente para hacer mis cosas, a veces hasta pedir favores me resulta incómodo, es por eso que prefiero hacer muchas cosas sola o dejarlas de hacer que tenérselas que pedir a alguien, pero como muchas veces la necesidad tiene cara de perro, si me toca aguantarme y alegar mentalmente en determinadas situaciones.
Me gusta ser mi propio chofer: no importa a donde sea la salida, prefiero llevar mi propio carro y no estar dependiendo de alguien que me lleve o me traiga, si me aburro y me quiero ir primero, no quiero acosar a nadie o tenerme que quedar aburrida esperando a que ese alguien se aburra también para llevarme. Además si alguien me lleva, debo adaptarme a sus horarios, cosa que tampoco me gusta porque o me toca correr para alcanzarlo o me toca quedarme esperando hasta que al que me recoge se le de la gana salir por mi.
No salgo sin plata: así me digan que me invitan, que me pagan todo, no me gusta salir sin un peso, ya sea en la cuenta o plata en fectivo que tengo comprometida para otra cosa, siempre cargo con ella porque es mejor tener con que contar en caso de cualquier cosa o emergencia.
Me da rabia no entender las explicaciones: hay cosas que la verdad no son fáciles de entender para mi, como asuntos muy tecnológicos, mecánica y temas a los que no estoy acostumbrada, cuando me explican y no entiendo y tengo que pedir que me expliquen de nuevo, y me vuelven a explicar y aún así no entiendo, se que esto genera mucha impaciencia en la persona que explica, y me da rabia conmigo al no entender y tener que preguntar nuevamente, pedir que me expliquen, es otro de los favores que menos me gusta.
No me gusta esperar: lamentablemente cuando uno pide un favor, le toca esperar a que la gente termine primero sus tareas para después hacer los favores, y es lo lógico y es lo que hago yo también; pero como tengo cierto problema con la esperada, muchas veces prefiero intentar hacer las cosas yo sola y si ya no puedo, pues pido el favor… lo malo con esto es que muchas coas las he aprendido a los golpes.
Odio “deberle” a la gente: siempre pienso que cuando me hacen un favor, quedo en deuda y así la otra persona no te esté pidiendo nada a cambio, por simple justicia, lo correcto es estar dispuestos para ellos en el futuro, y siempre he pensado que es peor deber favores que deber plata. Además ya me ha pasado variada vez que las personas después de ayudar, cuando necesitan algo, sacan en cara lo que hicieron por uno, y por eso no me gusta depender de ellos en ningún momento, ya que en algún episodio de la vida, te recordarán lo que hicieron, buscando un beneficio propio.
Esto que les conté no es algo que me enorgullece, es más bien algo que quiero cambiar, porque gracias a estrellones y episodios de mi vida que me han conmovido, y a mi novio que me insite mucho en el tema, me he dado cuenta que para eso estamos, para ayudarnos unos a otros, para darnos la mano y para hacernos compañía; cosas como las esperas, los afanes y hasta las aburriciones, nos sirven para cambiar la rutina y tener historias que contar en el futuro.
























